lunes, 12 de agosto de 2024

Un Cristo y un par de pistolas

En noviembre de este año, la Universidad Complutense de Madrid organiza un congreso de Ciencias de las Religiones. En principio, presento una comunicación sobre la extensión del evangelismo en España de la mano de la inmigración latinoamericana, tomando como ámbito de estudio el madrileño distrito de Usera.

Resulta que en este distrito, conocido por la presencia de una comunidad china que tapa un galopante proceso de gentrificación, hay más iglesias evangélicas que templos católicos, además de estar más concurridos y por una feligresía sensiblemente más joven que la católica. A futuro, si esta comunicación da para más, habrá que estudiar si las segundas y terceras generaciones de inmigrantes sufren un proceso de “asimilación religiosa” y, como el resto de la sociedad española, se secularizan como sus coetáneos españoles. 

El proceso de expansión del evangelismo  por América Latina ha sido objeto de una amplia literatura científica. También la implicación política de los evangélicos en la política de cada una de las naciones latinoamericanas.

La extensión de las iglesias evangélicas fue apoyada desde los Estados Unidos, generosamente regado de dólares. Conocido es el hecho de que, a comienzos de los ochenta, la teología de la liberación había ganado fuerza y se había constituido en una fuerte oposición a los intereses norteamericanos en la región. La represión fue una de las vías utilizadas para frenarla. El asesinato del conservador Óscar Romero sirve de ejemplo. La otra, la que hemos mencionado: extender unas formas de cristianismo, socialmente conservador cuando no reaccionario, que sirviera de freno a la teología de la liberación, nacida en el ámbito católico.

Teológicamente estas iglesias son muestras de pensamiento débil. Los matices teológicos se dejan de lado, para poder establecer alianzas entre las diferentes iglesias. Pero esto también permite que personas que no tienen una adscripción eclesial se sientan identificadas con el evangelismo teológicamente difuso. Más que un corpus de creencias es un conjunto de actitudes ante determinados temas (raza, aborto, liberación de la mujer, islamofobia…). Eso sí, una cristología de lo más sorprendente, con un Jesús machote que podría acompañar a John Wayne en alguna de sus aventuras.

Tampoco los pobres y mucho menos su emancipación tiene un lugar central en su teología. Ni si quiera la mera asistencia social. Lo suyo es la teología de la prosperidad: Dios elige a los suyos, y esa elección se pone de manifiesto en su prosperidad material. El que es pobre lo es posiblemente por sus pecados. Al fin y al cabo, Calvino y su doctrina de la predestinación están en los orígenes del evangelismo.

Entre lo que he leído para preparar la comunicación, está un libro de Kristin Kobes du Mez, Jesús y John Wayne. Cómo los evangélicos blancos corrompieron una fe y fracturaron una nación, publicado por Capitán Swing . Una de las virtudes de este libro es la de ayudar a entender como Trump pudo ganar unas elecciones en su país. Y cómo puede volver a presentarse con posibilidades de volver a ganar.

Y este libro ayuda a entender también una inquietante afirmación de Margaret Atwood en el prólogo de su novela El cuento de la criada: para escribir su libro se había basado en hechos que había encontrado en la prensa. Ahí lo dejamos.  

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